Esta nota es del 2007 y la tome de http://www.faroviejo.com.mx
*¿Cuantos habitantes de Cabo San Lucas pueden acceder a esta playa sin ser discriminados o invitados a salir de ella por un guardia de seguridad? * Nota del Autor de la Página faroviejo.com
Hace aproximadamente 7años que dejé de radicar en Cabo San Lucas, municipio de Los Cabos, y un lugar al que le tengo gran aprecio dentro de la region calforniana es al Faro Viejo del Cabo Falso, es por eso que me sumo a la indignación que causa el deterioro que guarda este hermoso lugar.

A continuación les dejo un segmento del interesante ensayo preparado por el Sr. Rodolfo Palacios C. en su pagina www.faroviejo.com
En este ensayo habla de la situación que vive este hermoso lugar y que esta muy pronto a desaparecer a causa de la indiferencia y los intereses económicos que ya todo nuestro mundo padece. Pero también habla de nuestra manera de perder nuestra propia identidad en aras de ?la modernizacion? y la ?globalización? que nuestro país vive (Al igual que muchos otros?.)
Un ensayo de: Rodolfo Palacios C.
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En 1967, El faro viejo apagó su linterna, cual si fuera la llama de su vida, para no volver a encender su luz. De esa forma cerró una historia de muchos años de abnegado y discreto, pero valioso servicio a la navegación del Pacífico. Una historia de lucha, de soledad y sacrificios, de barcos de vapor y de veleros, de rudos pescadores. Al ser sustituido por un moderno faro de linterna eléctrica, dio paso a otra historia, una historia de desarrollo, glamour y suntuosidad, de pesca deportiva, lujosos yates y grandes cruceros. Pero después de todo, la misma historia de intervención extranjera y problemas de soberanía nacional. ..
«No sucumbas, cuando escuches la tierra temblar y el cielo súbito oscurezca, por ese caos que crece y que se acerca, que pisa fuerte y no conoce saciedad.»

El faro viejo representa para los habitantes de Baja California Sur, un enlace con su pasado, es un símbolo de la antigua navegación y nos habla de los orígenes de su pueblo. Además de ser construido para dar un servicio, también tenía el propósito de establecer presencia nacional en nuestras costas; esa debe ser la misma razón por la cual debamos emprender su rescate. El estado en que se encuentra el faro viejo es lamentable, y me parece una metáfora de la realidad actual que vive Cabo San Lucas. Un mundo de identidad difusa y de valores deteriorados donde se rinde culto a la artificialidad y se menosprecia lo auténtico. El pueblo de Cabo San Lucas ha sido como el faro, un simple testigo de un desarrollo que acontece frente a él, sin propiciarlo ni protagonizarlo. Contempla con resignación esos cambios como una fuerza extraña que lo arrastra, que no alcanza a comprender del todo y se hallan fuera de su control. Los desarrollos turísticos han transformado la belleza natural del desierto junto al mar, para convertirlo en verdes campos de golf, que riegan con un agua que no tenemos y que no son otra cosa sino una aberración, como diría un conocido arquitecto; una agresión a la naturaleza disfrazada de verde. Promocionan la belleza escénica, pero construyen grandes edificios que bloquean la vista del paisaje. Ofrecen buena pesca, pero construyen marinas en las lagunas donde naces los peces y principia la cadena alimenticia. Ofrecen descanso y tranquilidad, pero los visitantes encuentran vendedores insistentes que los acosan en las calles y playas. Los visitantes huyen de las ciudades para descansar en nuestro sitio, pero aquí encuentran otra ciudad con un tráfico terrible, altos edificios y grandes centros comerciales. Presumen de la hospitalidad y calidez mexicana, pero cuando el visitante llega encuentra letreros en inglés y empresas transnacionales de hot dogs y hamburguesas, con empleados que fingen una amabilidad sistemática y esbozan una mecánica sonrisa. Nuestros jóvenes se han alejado del mar a pesar de vivir junto a él. Ya no son en su mayoría los grandes nadadores y buceadores que fueron nuestros padres, desconocen los trucos de la pesca y los principios básicos de navegación. Sus aficiones son iguales a las de cualquier chico de una gran ciudad, el cine y los videojuegos. Para mitigar su calor ya no van a la playa, sino que acuden a un espacio cerrado con aire acondicionado. ¿Qué queda del Cabo San Lucas original?, son realmente pocos los vestigios de aquel Cabo San Lucas mexicano, aquel que pertenecía a los cabeños, aquel Cabo San Lucas de los pescadores. El Faro Viejo es tal vez el último reducto de esos recuerdos. Hemos permitido que la mayor parte de la costa o al menos los mejores rincones hayan sido obtenidos por extranjeros, poniendo en riesgo nuestra soberanía nacional. Hemos convertido a Cabo San Lucas en un sitio completamente diferente al que motivó su desarrollo, y consecuentemente, ahuyentamos al turismo que apreciaba a Los Cabos tal como era y comenzamos a atraer a otro tipo de turismo, menos culto. Ha sido como tener una rara perla negra en nuestras manos, y la pintamos de dorado para que pareciera una cuenta de oro. Convertimos algo especial en una cosa común y corriente; también bella pero falsa. A pesar de su actual esplendor, el camino que lleva Cabo San Lucas es igual al de aquellos otros destinos que actualmente se encuentran en decadencia. Es urgente tomar conciencia y emprender acciones para la preservación de nuestro patrimonio cultural y natural. La rebelión de los pericúes que terminó con la vida de los padres Nicolás Tamaral y Carranco, nos demuestra que las imposiciones de un cambio cultural de un pueblo, puede resultar dolorosa tanto para quienes la sufren como para los portadores de ese cambio. La invasión poblacional, el despojo de sus playas y áreas de recreo, así como de sus símbolos de identidad, han herido a los cabeños. Nuestros gobernantes deben advertir eso y tomar medidas inmediatas para no exceder los límites de tolerancia y prevenir una ?segunda rebelión pericú?. Quienes ignoran la historia corren el peligro de repetirla. El faro viejo ha sido siempre y es aún considerado como patrimonio de todos los cabeños, tan tácita ha sido esta apreciación que nunca se creyó necesaria su regularización ni se pensó que pudiera ser enajenada por algún particular. Haber incluido el predio del faro viejo dentro de la expansión del ejido se trata sin duda de un grave error de repartición agraria que debe ser corregido de inmediato. El rescate y la conservación de Cabo Falso y el Faro Viejo puede constituir un elemento educativo para las futuras generaciones, un sitio de interés turístico autentico, diferente y adicional para los visitantes. Es una gran oportunidad para la industria turística de Los Cabos de atraer un segmento de mercado perdido para Los Cabos: el ecoturismo. Es también una gran oportunidad para los cabeños de reforzar su identidad, y sobre todo la dignidad del faro viejo.
«…Resiste, viejo guardián, no te dejes derrumbar, los del Cabo buscarán tu fulgurar queriendo orientación, añorando su identidad, perdura, Faro Viejo… y finge eternidad.»
?al final, solo conservaremos aquello que amamos, solo amaremos aquello que conocemos, y solo conoceremos aquello que se nos muestra? - Bouba Dioum. Conservacionista senegalés.-
agrego: pero es de siempre cuando uno como mexicano esta haciendootros no nos dejan solo cuando vemos que otros estan aprovechando decimos aa esque yo si yo fuera si tubiese etc.... aparte el gobierno si uno como mexicano esta haciendo empieza, y porque esta haciendo como le esta haciendo etc...
o nos chingamos o le chingamos chingada madre que coraje |